Pues sencillísimo: porque no se escogió al intérprete adecuado y porque la puesta en escena fue pobre, falta de ritmo y nada original.
Si duda, se proponía una cálida y bien construída melodía para acompañar una rima elaborada, sugerente y emotiva capaz -por su innegable profundidad- de invitar a una vibrante reflexión poética pero, a pesar de todo ello, fué un nuevo fiasco que frustró -ahora sí definitivamente- nuestras legítimas esperanzas de mostrar a toda Europa, sin género de dudas alguno, nuestro carisma creativo e incomparable buen gusto.
Con toda humildad, ofrezco a continuación mi propuesta. Lamentablemente no pudo materializarse en una contribución efectiva por cuestiones de agenda, al haberse requerido ineludiblemente mi presencia en Londres en aquellas mismas fechas.
Estoy persuadido de que -sin embargo- la alternativa que paso a exponer -ahora sí inmediatamente- habría marcado un hito en la historia del Festival, para general satisfacción, henchimiento de gozo y orgullo patrio de toda nuestra querida España.
vidas en común
Hace 1 semana